Willy Lemos: «No quiero callar nunca más»

El actor y docente presenta la videoperformance «Conmigo, sin armarios» en el YouTube del CCK. El transformismo en el under porteño y la lucha por la igualdad en una sociedad machista.

Por Muriel Mahdjoubian Rébori. Fotos: Gentileza Prensa.

Willy Lemos es un gran artista y lo demuestra en cada uno de sus trabajos, pero con su Bernarda, icónico personaje de la obra de Federico García Lorca, emociona profundamente.

El talentoso actor y coach estrenará este sábado, a las 20, en el Centro Cultural Kirchner Conmigo, sin armarios, una videoperformance en la que músicxs, poetas y performeres hablan del amor, la identidad y el deseo. “Interactúan todas las artes. Yo interpreto un texto de Paula Jiménez España”, nos cuenta Lemos.

El evento será trasmitido por el canal de YouTube del CCK. Además, es el protagonista de Bernarda es la patria, un documental dirigido por Diego Schipani con guion y producción de Albertina Carri y Schipani. La película cuenta con participaciones especiales como la de Verónica Llinás, Ariel Farace, Fernando Noy, Iván Moschner y Lalo Rotavería, entre otros.

La temática del documental es sobre el transformismo del under porteño de los años 80 y hace principal hincapié en la vida de Willy Lemos: sus recuerdos, vivencias y experiencias tanto personales como laborales. Él logra hablar de su difícil infancia luego de muchos años de terapia y de superación personal.

Lemos debutó a los 14 años en La Botica del Ángel de Bergara Leumann. Trabajó en televisión, interpretando a travestis en Alta Comedia y en el unitario La fiesta de Jorge Maestro y Sergio Vaiman. A comienzos de la década de 1980, junto a Mario Filgueiras y Doris Night, forman el grupo Los Peinados Yoli. Y, junto a Miguel Fernández Alonso, crea Besos de Neón.

También participo en cine, en la película Tacos altos de Sergio Renán en donde compuso a la primera travesti del cine nacional. En 1990 integró el elenco del Teatro General San Martin con la obra Los invertidos, de Alberto Ure y ganó un premio ACE como mejor actor de reparto por su personaje de la princesa de Borbón, primera composición femenina interpretada por un hombre en un teatro oficial. En el 2010 ganó el Cóndor de Plata como mejor actor de reparto por la película Paco de Diego Rafecas.

¿Cuáles son los proyectos que dejó la pandemia en el camino?

Me quedo El gran Will, una pieza teatral que habíamos ensayado a lo largo de un año y medio. Era una obra a partir de la novela Inglaterra. Una fábula de Leopoldo Brizuela y la versión y dirección era de Santiago Giralt Habíamos estrenado y llegamos hacer tres funciones en el teatro Nun, pero después vino la pandemia y corto todo.

¿De qué se trata “Conmigo sin armarios”?

Es una videoperformance en la que músicxs, poetas y performeres hablamos del amor, la identidad y el deseo. Será trasmitido por el canal de YouTube del Centro Cultural Kirchner. Es un documental en honor al orgullo y a mí me convocó Gabriela Borrelli. Yo interpreto un texto de Paula Jiménez España. Ella fue quien me hizo la primera entrevista en donde me animé por primera vez a contar que de niño fui abusado por mi padre hasta los 14 años, cuando me fui de mi casa. Hoy en día veo a la juventud con la posibilidad de ser lo que sienten ser. Es como cuando yo compongo una mujer. Ves una mujer, no percibes a un hombre disfrazado. Yo muestro el alma en mis personajes. Nunca expuse la sexualidad de mis creaciones porque siempre defendí la no maqueta. Le guste o no a la sociedad todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Por eso, todo el público en CCK me agradeció tanto. La gente joven me decía gracias, gracias por tus trabajos, gracias por las puertas que nos abriste. A mí me costó mucho defender esta carrera económicamente porque al no tener a favor a la televisión o los medios hegemónicos se me hace muy difícil. Yo siempre resguardé y elegí mis trabajos. No me presté a hacer cualquier cosa o hacer lo que la sociedad acepta y se ríe. Los maricones no son así, como a veces los suelen mostrar en la tele. Son personas como todas que no tienen la posibilidad de la igualdad porque esta sociedad es muy machista. Hay que dejar que la gente sienta la identidad que tenga ganas de tener. Por eso, el otro día en CCK recibí tanto amor de toda esa juventud que me decían yo te vi en la película La Bailanta en donde hice la primera mujer trans del cine argentino en el año 88. Yo estuve en la tele, en Alta Comedia junto a Alicia Bruzzo y el director no me hablaba directamente a mí. No había siquiera bajado a saludarme. Fue muy duro para mi pasar por esas situaciones porque soy muy sensible. Además, venia de lo de mi padre en donde ya había sufrido bastante maltrato y abuso. Yo cuento la situación de abuso en las notas y en el documental porque es una manera de ayudar. Mi militancia es a través de defender a los niños que han sido abusados o a las personas que se sienten diferentes y que no saben cómo decirlo a los padres y o asumir su propia vida. Y lo importante es que lo puedan expresar.

¿Hay alguna parte del texto de Paula Jiménez España que sea tu favorita?

Sí, claro. “Lo excipiente abona mis entrañas, el resto del amor, lo que secreta el goce cuando llega a su fin y el corazón se vuelve a su propio destino solitario”. Me pega por todos lados este texto.

¿Cómo fue la experiencia del documental «Bernarda es la patria»?

Fue una experiencia maravillosa. Larga, duro cinco años la filmación principalmente por cuestiones económicas porque todos teníamos otros trabajos. La hicimos sin un mango. Un día Diego vino con la idea que le gustaría hacer algo vinculado con los años 80 y así arrancamos ideándola en mi casa. A mí se me ocurrió proponerle filmar en el living de casa y citar a Marito Filgueiras, que no lo veía hacia 20 años y a Víctor Anakaratto. Los invitamos a casa y grabamos ese encuentro y todo lo que hablamos. Fue maravilloso. Mi personaje Bernarda lo fui construyendo desde la verdad absoluta, porque cuando vos componés desde la verdad, vos sos no hacés de… Si vos sos nunca vas a dejar de ser. Yo uso hasta perfume para componer mis personajes. Somos obreros emocionales, lo demás es vanidad.

Willy Lemos.

¿Qué te hizo reflexionar la pandemia?

Una de las peores cosas de la pandemia es la soledad, que a su vez también me ayudó a tener contacto conmigo mismo. Disfruté mucho de tener el tiempo de cocinarme un plato riquísimo, cuidarme, poder escuchar música, tener la posibilidad de cuidar mis plantitas y que me florezca un jacaranda en una maceta, a pesar de que todos me decían que era imposible y a mí me floreció. También el haberme curado, porque pasé un momento bravo de salud, pero ya gracias a Dios estoy bien. Además de poder meditar y a través de la meditación sanar no solo mi alma, sino mi cuerpo y tener la posibilidad de hacer una limpieza profunda de lo viejo, lo viejo que tenía que ver con el abuso, con la tristeza con la soledad, con haberme sentido durante mucho tiempo la oveja negra de esta sociedad. Le agradezco a esta pandemia haber podido terminar de entender para poder quererme. Cuando fue la peste rosa, porque así la denominaron, también fue una época terrible porque se murieron muchos jóvenes. La llamaron así porque decían que era de los maricones y la gente que recién empezaba a admitirte, a recibirte y a quererte te miraba con asco y yo me daba cuenta que trataban de evitarte o no tocarte porque les daba impresión. Por eso, cuando empezó esta pandemia a mí me sucedió lo que me sucedió porque en algún lado yo ya sentía el desprecio y el rechazo. La ignorancia hace que uno rechace lo que no conoces y el SIDA al principio se llamó peste rosa por ignorancia. Después se dieron cuenta de que le pertenecía a cualquiera. Si hay algo que aprendí en estos tiempos, es que no me tengo que callar nada. No quiero callar nunca más. Cuanto más soy yo y muestro mi esencia más me quieren. Esto también me dio la pandemia poder encontrarme con mi seguridad y no buscarla afuera. No esperar que el otro te dé. Yo ahora me planto ante el mundo y digo este soy yo. Me costó toda una vida.

¿Cuáles son tus futuros proyectos?

Ahora tengo muchas ganas de cantar. Toda mi vida quise cantar tangos así que estoy en eso porque cuando uno tiene ideas hay que concretarlas y para eso hay que trabajar. Con trabajo todo se logra.

¿Con quién te hubiera gustado tomar un vino del mundo del arte?

Me hubiera encantado tomarme un vino con Marguerite Duras porque me encanta. Tiene una mirada que me parece sumamente interesante y porque me gustaría utilizar uno de sus textos para interpretarlos.