Vanesa González: «El teatro puede ser un buen mensajero»

Es la única mujer en el elenco de «Jauría», la obra documental sobre una violación grupal en España. La actriz habla de los miedos antes del estreno y del rol del teatro a la hora de concientizar.

Por Diego Jemio. Fotos: Gentileza Clarín y SMW Prensa.

De espaldas al público, cinco hombres forman un círculo. Una mujer está parada en el centro. Ellos hacen movimientos leves con sus piernas y se va relatando un ataque sexual. No la tocan pero el espectador tiene presente el horror en carne viva.

La escena forma parte de Jauría, la obra escrita por Jordi Casanovas y dirigida por Nelson Valente, que tiene funciones presenciales en el Teatro Picadero. Está basada en el caso de un grupo de cinco amigos, que se hacía llamar La Manada y que violaron a una chica en la Fiesta de San Fermín (España) de 2016. La versión española de la obra fue estrenada en 2019 en Madrid.

Con una dramaturgia construida a partir de los testimonios del juicio, la obra nunca cae en el morbo y sí pone el foco en el machismo de los jueces, las ideas de masculinidad y la revictimización de la chica una y otra vez en todo el proceso judicial. Vanesa González es la única actriz de la obra de teatro documental, que también cuenta con la participación de Martín Slipak, Gustavo Pardi, Gastón Cocchiarale, Lucas Crespi y Julián Ponce Campos. Ella cuenta cómo construyó su personajes y los miedos que tenía antes del estreno.

¿Qué sabías del caso antes de hacer la obra? ¿Cuáles fueron las primeras impresiones al leer el material?

Recibí la invitación de Sebastián Blutrach (dueño y productor del teatro El Picadero). Yo había escuchado del caso, pero no tenía conocimiento detallado de los hechos. Me asustó la idea de una violación en escena. Pero el material de Jordi Casanovas se basa en los testimonios reales para que el espectador pueda “estar” en un mismo tiempo con los personajes. Eso me dejó tranquila. Me resulta impresionante y muy crudo escuchar el testimonio de ella y de lo que hicieron los chicos; las preguntas de los abogados, la resolución de los jueces, las palabras de la fiscal… Es un texto crudo porque no podía ser de otra forma para una situación así.

Escena de «Jauría» en el Teatro Picadero.

Por momentos, da la impresión de una mínima intervención desde la dramaturgia.

Claro, no intenta contar de qué modo sucedieron los hechos sino hacerlo solamente a partir de los testimonios. El autor decidió, por supuesto, en qué momento darle la voz y el protagonismo a cada uno.

¿Cómo trabajaste el tono de tu personaje al relatar los hechos?

Nelson propuso no hacer una escena sobre lo ocurrido sino que la acción concreta sea hurgar y explicar a los espectadores lo que pasó; darle voz a los testimonios para objetivar el texto. Queríamos evitar la revictimización, algo que ocurre en la vida real y que detalla bien la obra. Siempre se resalta cómo se sentaba ella, las fotos que se sacaba y cómo había sido su comporamiento. No hay un manual de cómo una debe sentirse después de una violación. La obra pretende iluminar sobre el tema. Y también, de alguna forma, pide que por favor dejemos de poner en primer lugar -y con una lupa- el comportamiento de la víctima. Debemos empezar a escuchar a quien fue abusada y violada.

La obra está basada en los testimonios del juicio en España.

El hecho ocurrió en 2016. ¿Te parece que cobra una nueva dimensión en esta Argentina luego de la legalización del aborto?

El texto sigue más vigente que nunca. Fijate que hace poco violaron a una chica en su fiesta de quince en Rosario. Fueron el ex novio junto a sus amigos. Son hechos que vemos día a día en los diarios y en la televisión. En este caso, el teatro recobra su valor de medio de comunicación y cumple la función de espejo. El teatro puede ser un buen mensajero en estos casos.

¿En qué te cambia hacer funciones con aislamiento social? De hecho, en una escena, a raíz de la cercanía con los actores, están obligados a usar barbijo arriba del escenario.

Para nosotros, cambió la geografía del público desde el escenario; eso sucede más aún cuando le hablás al espectador. Cambia la mirada que tenés de ellos y no podés quedar exenta a esas circunstancias. En cuanto a la escena que mencionás, es la forma de cuidarnos, pero también hay un simbolismo de su agresividad. Los vemos con la cara tapada alrededor de ella. Es interesante lo que sucede desde lo visual.

Jauría se puede ver de jueves a sábados, a las 20, en Teatro Picadero ( Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857). Entradas a través de Plateanet o en la boletería de la sala.