Pilar Ruiz: «Me interesa la sensorialidad del universo rural»

La directora y dramaturga cuenta cómo fue el trabajo creativo de «Suyay», un unipersonal con historias de disidencias y atmósfera campera protagonizado por Agustina Groba.

Por Diego Jemio. Fotos: Martín Dichiera y Francisco Castro Pizzo.

La vida de Gringuita, una nena que vive en el campo. El olor a tierra recién llovida. Una mujer disidente. El aroma de la alfalfa y una yegua blanca. La atmósfera de campo. Esos son algunos de los elementos del unipersonal Suyay, con dramaturgia y dirección de Pilar Ruiz y protagonizado por Agustina Groba.

El espectáculo formó parte de la selección de monólogos del Festival Monoblock. Luego de su paso por Moscú Teatro, comienza con sus funciones en el Espacio Callejón.

El clima campero, lo sugerido siempre por sobre lo dicho y el desafío de montar un espectáculo en pandemia fueron algunos de los temas que habló Ruiz con Todo Teatro.

Agustina Groba, protagonista del unipersonal.

La historia se cuenta en un clima rural. ¿Qué posibilidades permite ese paisaje?

Me interesa trabajar la sensorialidad del universo rural, quizás porque es algo que no apareció en mis trabajos anteriores. Creo que, justamente, ése es el entorno que configura el reto de la historia. Tanto el personaje en escena como el aludido no se podrían configurar en otro entorno. A partir de trabajar en ese espacio, va viviendo el resto de la obra. Es determinante.

Hay algunas cuestiones nunca subrayadas. Por ejemplo, el hecho de que la protagonista sea una niña y cuestiones sobre la heteronormatividad. ¿Trabajaron con esa premisa desde el inicio de los ensayos?

No fue una premisa sino la consecuencia del trabajo. Lo que termina resultando es una consecuencia de diálogo entre la actriz y el equipo de dirección. Lo que primó fue trabajar en el vínculo de ese cuerpo con el resto de las materialidades de la escena. El eje está puesto ahí y no en lo argumentativo. Eso ya está. No hay necesidad de hacer foco en lo que ya está. Trabajamos el presente de la actriz en pleno vínculo con el dispositivo escénico que se va armando.

El espectáculo transcurre en una atmósfera rural.

¿Cómo fueron los ensayos en este contexto de pandemia? ¿De qué manera cambió, para ustedes, la geografía del espectador, al que sólo le ven los ojos y la cara tapada?

Siempre ensayamos de forma presencial, obviamente con las medidas y protocolos correspondientes. Pero eso se facilitó al ser un equipo chico y una sola actriz en el espacio escénico. En una segunda instancia, ya con el equipo vacunado, la tarea se fue facilitando. En cuanto a lo del espectador, me interesa pensar en cómo volver a construir -o reconstruir- el tiempo y espacio ritual que tiene nuestro arte. De algún modo, darle valor a la copresencia del espectador en ese mismo tiempo y espacio. Y pensar que ese espectador está construyendo con nosotros la obra mientras sucede. Tiene mucho valor la presencia del afuera, que completa nuestro trabajo. Nos interesa pensar obras que generen preguntas; grietas para que el espectador sea parte de eso que hacemos, como una participación activa de esa convivencia con nosotros. La pandemia nos hizo volver a pensar en la importancia de la copresencia. Valorar esa mirada del que está respirando y riendo en el mismo espacio.

Trailer de la obra «Suyay».

Cuando hablás de la copresencia, me viene a la cabeza su contracara: la cantidad de propuestas de streaming, que surgieron en la pandemia.

Todo se dio en un contexto de emergencia y cualquier devenir está bien. Me interesa pensar que el streaming no es mejor ni peor que otra cosa. Y salir de ese pensamiento binario, que no construye. Está bueno pensar que es otro modo distinto y explorarlo aquellos que tengan interés de hacerlo. Es un lenguaje nuevo, al que hay que buscarle los modos; por ejemplo, en el orden del videoperformance. Una cosa no reemplaza a la otra.

Tenés mucha experiencia como docente. ¿Qué aprendés enseñando?

Aprendo muchísimo cuando doy clases y dirijo. El encuentro con los estudiantes y su diversidad me invitan a pensar distintas estrategias pedagógicas para el trabajo escénico. Me enseña a estar abierta y leer la singularidad de cada estudiante y no querer encasillarlos. Es uno de los espacios de mayor enriquecimiento, que me genera desafíos.

«Suyay» se reestrena el sábado 7, a las 22.30, en Espacio Callejón (Humahuaca 3759). Entradas desde $600 por Alternativa Teatral.