Matilde Campilongo. Las redes permiten tejer nuevas maneras de producir arte

La actriz cuenta cómo fue el camino creativo de «La Tortuga», que tenía previsto estrenarse antes de la pandemia y ahora realiza funciones online. El proyecto TEATRO UAIFAI y las posibilidades de la virtualidad.

Por Matilde Campilongo. Fotos: Leandro Bauducco.

Cuando intento reflexionar sobre lo que nos va a dejar la pandemia en términos de producción de artes escénicas, pienso en la necesidad de tomar distancia y verlo en perspectiva. Para eso hace falta tiempo. Ahora sólo puedo estar en el presente, un poco obligada por la incertidumbre y lo perturbadora que me resulta la situación actual.

Estábamos a punto de estrenar en el Camarín de las Musas nuestra obra de teatro La Tortuga, cuando nos atravesó la pandemia como un rayo. Ahí quedamos confinados, con Marcelo Allasino, autor y director, y con Constanza Balsategui asistente de dirección. Cada uno en sus respectivas casas.

Ante esta circunstancia optamos por seguir ensayando vía online. La intención era no perder contacto y además teníamos la esperanza de que el confinamiento durara poco. Cuando entendimos que la situación iba a demorarse más de lo previsto, primero lloré, me angustié y luego comenzó la necesidad de encontrar una vía, un camino. Fue ahí cuando Marcelo se propuso crear junto a un grupo de amigos una plataforma digital desde donde realizar artes escénicas en vivo. Así nació TEATRO UAIFAI y arrancó este viaje.

Debatimos mucho sobre qué podíamos ofrecer en términos de experiencia artística y lo que más nos entusiasmaba era en principio no perder la posibilidad del encuentro. Por eso definimos que la obra debía transmitirse en vivo y que finalizada cada función nos encontraríamos con los espectadores.

Los ensayos fueron muy enriquecedores ya que pasamos por todos los estados anímicos posibles. En esta instancia sólo teníamos claro que el proyecto autogestivo, tanto de TEATRO UAIFAI como de La Tortuga versión online, implicarían mucho esfuerzo ya que lo haríamos todo a distancia, a modo de resistencia pero con la firme convicción que estábamos abriendo un espacio de búsqueda. Un refugio para estos tiempos al cual podrían sumarse otras compañías y nuevas obras.

En estos cuatro meses de funciones -desde mayo a la fecha- tuvimos la posibilidad de tener espectadores de distintas partes de Argentina, Latinoamérica, España, EEUU y hasta de Japón. Esto con el teatro presencial es imposible de lograr. Si bien compartimos con ellos tiempo y no espacio, el encuentro es posible y real. Mi cuerpo en la escena está ¡vivo! Lo que hace del acontecimiento algo único e irrepetible.

Campilongo en una escena de «La tortuga», con dirección de Marcelo Allasino.

Pensamos también que la idea de territorialidad se desvanece, que las redes hacen posible tejer nuevas maneras de producir arte, de agudizar sentidos, aparecen sensorialidades nuevas, una dramaturgia de lo visual que yo no había experimentado hasta el momento y que a mí como actriz me invita permanentemente a repensar prioridades a la hora de estar actuando.

En estos tiempos, no invitamos al público al teatro; les pedimos a los espectadores que nos dejen entrar en sus casas. Ojalá pronto podamos volver a las salas y retomar nuestra actividad, ya que el acercamiento físico y lo presencial es irremplazable. De todas formas, no le quito importancia a este momento. Me refiero a lo creado, al ritual del Zoom que cada sábado hacemos con Marcelo y Cony a modo de camarín virtual antes de cada función para desearnos ¡merd!, a la colaboración de toda mi familia (pieza fundamental en todo este entramado) para correr muebles, cuadros, luces, armar el espacio, cenar temprano, encerrar por un rato a nuestra gata, a mis cábalas antes de arrancar cada función (que son muchas)… En fin, convertir mi casa en un teatro por un rato.

Además de hacerme crecer mucho he ido descubriendo una nueva manera de vivir el arte. Me ha permitido compartir tiempo y emociones con otros y otras en red. Esta vivencia la atesoraré por siempre.

La Tortuga hace funciones online los sábados a las 22. Para más información y reservas, entrar a teatrouaifai.com.