Mariano Pensotti: «Me interesa el puro y simple acto de contar historias»

El dramaturgo y director ensaya desde Buenos Aires una versión de la ópera «Madama Butterfly», que se estrenará en Francia. Su idea de un teatro híbrido y «poroso», más allá de los formatos.

Por Muriel Mahdjoubian Rébori. Fotos: Gentileza Clarín.

Mariano Pensotti es dramaturgo y director de teatro y cine. Sus obras han sido presentadas tanto en Argentina como en festivales y teatros de Bélgica, Alemania, Francia, Irlanda, Letonia, Brasil, Canadá, Japón, Austria, España, Chile, Inglaterra, Dinamarca y Suiza. Por su trabajo, obtuvo los premios Rozenmacher, Clarín y el Premio F. Además de las becas Unesco-Aschberg, Rockefeller Foundation, Fundación Antorchas y Casa de América de Madrid.

Junto a la escenógrafa Mariana Tirantte, el músico Diego Vainer y la productora Florencia Wasser, forma el Grupo Marea. Actualmente están ensayando vía Zoom su nuevo espectáculo: una versión de la ópera Madama Butterfly, que estrenará próximamente en Francia.

“En principio se va a estrenar con el 75 por ciento de la capacidad de la sala, que es mucho más de lo que pensábamos”, cuenta el dramaturgo, que además tiene grandes títulos como Noche en las cataratasLauraVaporLa mareaInterioresSucio -dirigida junto a Ana Frenkel-, El pasado es un animal grotesco, Arde brillante en los bosques de la noche y El Público, entre otras.

“En Europa recién ahora se están empezando a abrir los teatros. Estuvieron cerrados en casi todos lados desde octubre del año pasado hasta junio de este año, así que fue un cierre muy prolongado. En marzo viajé a Bruselas. Fue el único viaje que tuve en el último año y medio; fuimos hacer una versión de El Público y estaba todo absolutamente cerrado. Una situación bastante parecida a la que tenemos nosotros acá y recién ahora empezaron allá a abrirse los teatros”, apunta Pensotti.

Estás por estrenar una obra en Francia, que ensayás desde Buenos Aires. ¿Cómo es esa experiencia?

Es un proyecto que lleva dos años. Es en la Ópera de Estrasburgo (Francia),  donde nosotros ya hicimos hace un tiempo una versión de Beatrix Cenci de Ginastera y este año nos volvieron a invitar para hacer una adaptación  de Madama Butterfly de Puccini. Este proyecto de la ópera es algo nuevo, como experimentar un territorio que no es tan familiar.  Lo que sucedió fue que en medio de los últimos preparativos para viajar estalló la segunda ola. Por lo tanto, no pudimos hacerlo y surgió la propuesta de dirigirla de manera remota.

«Arde brillante en los bosques de la noche», una de las creaciones de Mariano Pensotti.

¿De qué manera llegaste a la ópera? Era un territorio desconocido para vos.

La directora de la Opera Nacional de Estrasburgo había visto varias de nuestras obras de teatro y fue ella quien dos años atrás nos invitó hacer la versión de Beatrix Cenci y ahora también nos convocó para hacer Madama Butterfly. Creo que justamente a ellos les interesa que yo sea un director que no viene estrictamente de la ópera. La idea es que aporte una mirada más fresca y distinta. Y efectivamente no tenía un gran conocimiento de la ópera. Por lo tanto, me puse a investigar muchísimo y la verdad es un poco lo que a mí me interesa: adentrarme en un territorio nuevo. Yo antes de estudiar teatro me formé en Bellas Artes; siempre me interesó mucho la pintura, la escultura y las artes visuales. Trabajar como director de puesta en escena de una ópera tiene mucho de eso, de pensar visualmente algo que además es mucho más cercano a lo poético que a lo narrativo.  Es un poco lo opuesto a lo que hago como director de teatro. Mis obras son súper narrativas y están muy basadas en el trabajo con los actores. Acá es inventar un mundo visual y escénico, que se balancee bien con la música que es preexistente y de la que no se puede tocar ni una coma.

¿Cómo estás atravesando este momento pandémico?

Tengo un nivel de hartazgo impresionante. Estoy mucho más preocupado que en otros momentos de la pandemia. Tengo dos hijas pequeñas de 3 y 11 años. Por lo tanto, todo el desastre que el Gobierno de la Ciudad está haciendo con las clases y otras cuestiones me afecta y me angustia un montón. Los contagios no paran de aumentar y ya hay casos muy cercanos como el de Luis Biasotto, que falleció y me afectó muchísimo. Este momento lo siento mucho más oscuro que antes. Lo único que me da cierta expectativa es que veo que está avanzando la vacunación. Por primera vez siento que hay una luz en el túnel.

El grupo Marea trabaja bastante con la fusión del teatro y lo audiovisual. A partir de la pandemia, esa combinación creció mucho. ¿Cómo lo viviste?

Si, nosotros como grupo hace un tiempo venimos trabajando esta idea de la hibridación, de una forma no tan planificada. A mí siempre me llamó la atención la porosidad del teatro y la posibilidad que tiene de volverse una disciplina que absorbe muy fácilmente cosas y formatos que no están estrictamente en su aparente ADN, que además nadie sabe bien cuál es. A mí desde el principio siempre me interesó algo que no se sabe muy bien si es estrictamente teatro y que puede absorber esas formas narrativas que por ahí vienen más de la literatura o elementos escénicos que uno asocia más a las artes visuales o al cine. Pero, fundamentalmente, para encontrar formas de narrar cosas que sino no serían posibles de narrar de otra manera. Me da la sensación que las veces que nosotros incorporamos elementos que tienen que ver con otras disciplinas o que como grupo salimos hacer trabajos que no son estrictamente teatro, como ahora el caso de la Ópera o El Público (que es una película), en definitiva terminan después transformándose en procedimientos ultra teatrales que contaminan nuestras obras futuras. Por ejemplo, después de haber filmado El Público se nos ocurrieron ideas e historias que tal vez no se nos hubieran sobrevenido si no hubiéramos sido atravesados por la experiencia de lo audiovisual y esa narrativa en particular. Ahora que estamos trabajando con la ópera venimos fantaseando con la idea de incorporar lo musical mezclado con la palabra. Jamás se nos hubiera ocurrido sino hubiéramos estado durante un año metiéndonos en esta disciplina. Nos gusta explorar un poco más allá y esto nos abre la posibilidad a transformar lo siguiente que vamos hacer.

Pensotti en el Teatro San Martín.

¿Nos contás del otro proyecto en el que estás trabajando?

Los años es una obra que la íbamos a entrenar en agosto del año pasado. Nosotros como grupo hacemos tres cosas que en estos tiempos parecen imposibles: teatro presencial, trabajamos en festivales y en viajes. Es un combo que no se está pudiendo hacer. Es una obra que cuenta la historia de una misma persona en dos momentos muy diferentes de su vida: cuando tiene 30 años y cuando tiene 60. Vas viendo en paralelo las dos vidas. En ese ida y vuelta de los dos tiempos se juega la obra y tiene la particularidad de que la vida del joven es ahora en el presente en el 2021 y la vida del viejo sucede dentro de 30 años.

¿Está atravesada por la pandemia?

No era la intención original, pero algo de eso va a tener. Principalmente, estoy tratando de jugar con cómo va a ser la imagen que vamos a tener en el futuro de esta época. Cómo se va a recordar y cómo el futuro va a recordar nuestro presente. Cuando la íbamos a estrenar el año pasado no hablaba del futuro; nos referíamos a otra cosa y en medio de toda esta situación pandémica empecé a cambiarla y a reescribirla. Me sucedió que pensaba cada vez más en el futuro, en qué va a pasar después y algo de eso empezó a modificar la obra. El elenco está integrado por Marcelo Subiotto, Mara Bestelli, Bárbara Massó, un actor alemán y otro más que aún sigo en la búsqueda.

¿Tenés una forma establecida en la búsqueda de los actores y de las actrices?

En general trabajo con actores y actrices que conozco o gente que ya vi en otras obras. Pero ahora me sucedió que después de este año y medio, en el que no pude ir a ver nada presencial, por primera vez estuve organizando algunos encuentros, que fueron tipo audiciones. Ahí me encontré con muchísima gente súper talentosa. Yo soy mucho de ir al teatro y de estar en contacto con todo lo que se está haciendo.

Trailer de «El Público», de Pensotti.

¿Cuáles son tus disparadores a la hora de crear?

Los disparadores son muy diversos. A veces pueden partir de un concepto, de una idea o de una historia, pero lo que estructura para mí siempre son las historias. En este sentido, yo me sigo viendo a mí mismo más como un narrador de historias, independientemente del formato que haga. Además, me doy cuenta a lo largo del tiempo que lo que más me interesa es el puro y simple acto de contar historias y quizás por eso también me siento cómodo de pasar del teatro a un medio cinematográfico o a algo que tenga que ver con una intervención urbana. El cambio de esos formatos me permite relatar historias que de otra forma no podría contar, pero el disparador siempre son las historias y muchas veces surgen de un lugar específico.  Por ejemplo, en El Público, más allá de la idea de narrar las historias de los espectadores que van a ver una obra de teatro y qué les pasa con esa obra que vieron, también el objetivo era contar las ficciones posibles, en el caso de Buenos Aires, en la zona del centro, el lugar histórico de los teatros y de los cines. El Público de Buenos Aires está toda filmada entre el Congreso, Corrientes, la 9 de Julio y el Obelisco; todo ese triángulo tiene una carga simbólica, cultural y política muy fuerte. Cuando la escribí también traté de pensar qué historias pueden suceder en ese lugar específico. Me parece que es mucho más interesante plantearse si voy hacer una obra en esta esquina, cuál es la historia de esa esquina o qué cosas pasaron y a partir de inventar algo.