Marcelo Savignone: «La virtualidad es un paliativo»

El actor, director y docente habla de las nuevas formas de teatralidad y de la necesidad de «protocolos viables» para regresar a las salas. Y se pregunta: ¿Cómo volvemos a lo presencial?

Por Marcelo Savignone. Fotos: Christian Holzmann.

Teatro: es el recinto preparado para las representaciones de obra dramáticas. Por extensión: profesión de un actor/actriz, arte de componer obras dramáticas, etc. En este presente tan particular, tan extraño que nos toca vivir, creo —entre muchas otras cosas— que lo más espeluznante es que a la pandemia se la ha convertido en una batalla y, de esa manera, el otro/a es el enemigo.

Para quienes practicamos teatro, para quienes entendemos que el teatro es presencial y que el streaming no ha llegado para quedarse, es una situación alarmante y preocupante. Será sin dudas una ardua tarea conjunta despatologizar el cuerpo, sacar de la narración el concepto de batalla y retomar el concepto de un virus altamente contagioso. Y que cuidarnos es todo lo contrario a una guerra.

Si lográsemos este primer paso, ahí la pregunta. ¿Cómo se vuelve a lo presencial? Es una pregunta que no deja de darme vueltas en la cabeza. ¿Cómo volvemos a los encuentros? Esos encuentros cómplices en algún rincón de la ciudad, en algún espacio donde habita el teatro; esos espacios que surgieron sólo por la necesidad de expresar a una sociedad.

Desde mi humilde opinión tenemos que aunar fuerzas si queremos que el teatro y principalmente quienes lo llevamos adelante y frecuentamos podamos sobrevivir. En este momento nos estamos planteando la supervivencia, dado que quedó más que claro la fragilidad con la que venimos lidiando.

La pandemia deja ver el entramado que atraviesa la cultura; deja ver todo a lo que nos hemos acostumbrado quienes practicamos y nos dedicamos al arte. Pero tampoco vamos hacer cargo a la pandemia de todo, ya que solo agudizó la problemática. Desde hace un muy buen tiempo que el teatro no forma parte de las agendas y de las prioridades. Ahora, ¿cómo puede ser una cuestión esencial el teatro alternativo? Y la respuesta sería: ¡cómo no…!

El teatro alternativo es semillero de la gran parte del teatro de la ciudad. Las clases albergan a una enorme cantidad de personas que alivian sus almas en los encuentros teatrales, donde la experiencia no es solo formativa sino también quizá hasta terapéutica. A a su vez, el teatro alternativo se caracteriza por no ser condescendiente con el poder: lo cuestiona, es generador de lenguajes, de poesía, un antídoto contra la anestesia de nuestros días. Por todas estas razones y muchas más que no vienen al caso, puedo concluir en lo esencial del teatro.

Ahora no vamos a ser necios en no atender a la pandemia que estamos atravesando. No sólo es cuestión de ganas sino de conciencia y construcción. De esta manera, en estos momentos, la virtualidad es un paliativo, tanto sea por la obras o en mi caso también las clases.

Pero, ¿hasta cuando podemos estirar la cuerda sin pensar en la necesidad de poner el cuerpo? Por eso considero indispensable la generación de protocolos viables para la presencia y el pensar cómo se va a sostener la cultura. Porque si hay algo que nos deja claro la pandemia, es que de ninguna manera podemos seguir aceptando el ninguneo de la política de turno que no contemplan ni al arte ni a quienes lo practican.

«The King», versión libre de «Rey Lear», con el sello de Savignone.

Ahora bien, debido a la urgencia del momento no parece sensato esperar a que las autoridades comprendan nuestra incertidumbre, saquen del discurso de las generalidades al teatro y atiendan a la particularidad de nuestra labor. Una posibilidad son los espacios al aire libre —cuando las fases de la cuarentena lo permitan— en espacios públicos, devolverle a las calles la libertad —libertad tan cuestionada en estos tiempos—, ya que es muy poco probable que una sociedad suscita sin poesía. La poesía que nos permita salir del lenguaje unívoco, de la inmediatez y literalidad de nuestros días. Buscar recuperar ese mundo que ha quedado transitoriamente oculto tras el velo de lo no–esencial.

Por último y no menos importante, el tema del streaming. Si llegó para quedarse, ¿a quienes beneficia esa decisión? Porque sin lugar a dudas es una decisión. Porque sabemos que no es teatro. A lo sumo, una obra online será un documento pero no teatro. Porque si acordamos que el teatro es esencial, tendremos que acordar que el teatro es y será presencial.

“La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar el mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación del interior” (Octavio Paz. El arco y la lira).

Marcelo Savignone brinda charlas virtuales a través de su cuenta de Instagram. Más información en @marcelosavignone.