Lorena Romanin. Momento de mezclar y dar de nuevo

La dramaturga y directora siente que la cuarentena es «un buen momento para escribir». Los mecanismos de un proceso creativo a partir de la intuición.

Por Muriel Mahdjoubian Rébori. Fotos: Gentileza Prensa «Como si pasara un tren».

La directora, actriz y dramaturga Lorena Romanin cuenta que la pandemia puso en pausa a Azul y la navidad, una de sus nuevas creaciones, que tenía previsto estrenarse en mayo en el Teatro Picadero. «Es un buen momento para escribir», dice, como forma de definición, sobre estos días de cuarentena.

Su obra Como si pasara un tren fue estrenada en Buenos Aires y luego tuvo un paso por España, Uruguay, Brasil, Chile y los Estados Unidos. En breve, tendrá su versión cinematográfica. Además, es la creadora de la prestigiosa serie web de temática lésbica de Latinoamérica, Plan V, que escribió, dirigió y actuó.

«Mis procesos creativos son desde la intuición», dice su trabajo Romanin, que está cursando la Maestría en Dramaturgia en la Universidad de las Artes.

¿Crees que algo se modificará luego de la pandemia? ¿El arte puede ayudar en este momento? ¿De qué manera?

Creo en el cambio y en el no cambio al igual que las personas. Uno piensa: ¿La gente cambia? Y la respuesta es sí y no. Y todo es verdad. En este caso, es igual. ¿Algo va a cambiar? Sí y no, todo al mismo tiempo. Muchos volverán a sus rutinas como si nada porque cada uno tiene su propia mirada del mundo. Sin duda, el arte ayuda siempre: a los artistas y a los que consumen hechos artísticos. ¿Cómo? Quizás por compartir su mirada de mundo, el artista hace resonar en el espectador algo que despierta y amplía. De esa forma, genera otro marco para comprender su propia realidad.

¿Podrías dar algunos consejos a los artistas en estos tiempos de cuarentena.

Qué difícil aconsejar. Mi estrategia actual es no adelantarme. No querer pasar por arriba de mis propios procesos ni intentar ser productiva o generar hechos artísticos adaptados a la cuarentena. Me encanta quien lo puede hacer orgánicamente. No es mi caso. También tengo la suerte de contar con la escritura que no se ve afectada como el teatro. Creo que es un gran momento para reenfocar, para conectar, meditar, incorporar y profundizar. Como si te dijera, mezclar y dar de nuevo.

El teatro siempre busca camino. ¿Qué mirada tenés de esta nueva modalidad de ver teatro virtual?

Me cuesta. Todavía no me es cómodo. No sé, quizás en un tiempo termine adaptándome y haciendo algo en ese formato. Yo estaba ensayando Azul y la navidad, una obra escrita y dirigida por mí; íbamos a estrenar en el Teatro Picadero, pero la pandemia la puso en pausa. Siempre la imaginé con público en la sala. No la estrenaría por streaming. Quizás sí podría pensar en un proyecto específicamente para ese formato. De todas formas, es otra cosa; no creo que sea teatro. Es un parche. Algo diferente que tal vez tenga hasta sus encantos, pero es otra cosa. No es teatro.

«Como si pasara un tren», una de sus obras más aplaudidas, que tendrá su versión en cine.

¿Cómo te imaginas el regreso a los escenarios? Como curadora en la propuesta de Microteatro, ¿cómo imaginás que será?

Paulatinamente, como está sucediendo en otros países. Con mucha distancia y menos espectadores. Se dice que el público va a quedar temeroso y va a tardar en volver. Al mismo tiempo, hay otra sensación que es que apenas se pueda, la gente va a salir como loca a disfrutar de lo que está vedado en estos tiempos. Se irá viendo en el camino, pero lo más probable es que sea de a poco.

Como dramaturga tenes piezas inolvidables como «Como si pasara un tren” ¿De qué forma definirías tu proceso creativo? ¿Es un buen momento para escribir?

Es un muy buen momento para escribir. De hecho, estoy escribiendo bastante. Obras de teatro y también el guion de cine de Como si pasara un tren. También doy clases de dramaturgia, ya que resulta un buen momento para desarrollar esa herramienta. Mis procesos creativos son desde la intuición. No son racionales. Es como si dejara que se desenvolviera el material, sin interceder. Hay veces que tengo ideas de lo que podría pasar en una obra y las anoto, pero en general el proceso de la escritura me lleva hacia otros lugares y esas ideas nunca me terminan siéndome útiles. Por eso prefiero que me lleve la obra hacia donde quiera ir ella y no decirle yo lo que tiene que pasar.

¿Con quién te hubiera gustado tomar un vino del mundo del teatro de todos los tiempos y por qué?

Con Shakespeare y Eurípides. Suena re solemne pero la elección tiene que ver con lo popular que era su teatro. Me encantaría hablar con él de la construcción de sus textos. Y con Eurípides porque yo siento que los griegos sabían todo. Como si ellos hubieran estado conectados a un saber que después fuimos olvidando. Y también porque era el que escribía más en tono de comedia de todos ellos. Entonces pienso que sería el más simpático.