Leandro Airaldo: «Un mundo sin teatro sería apocalíptico»

El autor y director de «Enamorarse es hablar corto y enredado» analiza las nuevas teatralidades que surgieron durante la pandemia, a la que califica como un «territorio fértil para el pensamiento y la imaginación».

Por Muriel Mahdjoubian Rébori. Fotos: Gentileza Prensa.

«Vamos a volver. Quizás con tapabocas, pero sonoros, con público distanciado y algo confundidos pero animados por la vuelta”. Así imagina Leandro Airaldo el regreso a los escenarios, después de la pandemia que aún está instalada entre nosotros.

El actor, dramaturgo y director teatral es egresado en dramaturgia de la EMAD y también de la carrera de Diplomatura en Dramaturgia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Con su obra Enamorarse es hablar corto y enredado obtuvo premios como el reconocido Trinidad Guevara y el de Argentores Teatro 2017. Ahora se podrá verla de manera online el 7, 8 y 9 de agosto (más información en Alternativa Teatral).

“Es un tiempo de incertidumbre con un territorio fértil para las impresiones, para el pensamiento y la imaginación”, dice Airaldo además de contarnos algunas estrategias para seguir adelante, de cómo invirtió su tiempo de confinamiento y pudo publicar dos libros de su autoría: A quince segundos del fin del mundo y Me desconozco, pero tengo memoria y por último una copa imaginaria con Chejov.

¿Cómo puede ayudar el arte en estos momentos?

Todo hecho artístico que capta la atención es siempre para mí un respiro. Nadamos debajo del agua de la cotidianeidad, en la rutina diaria y siempre que aparece una expresión artística que te atrae es un buen síntoma. Es esa posibilidad de salir a la superficie y respirar un poco. Hoy nos toca este momento de la pandemia, pero en todo momento el arte está ahí para acompañar. Hay muchas personas que hoy la están pasando muy mal, pero creo que antes de la pandemia tampoco vivíamos en un mundo ideal. Extraño a mis amigas y amigos, extraño ir al teatro, pero no tengo nostalgia por el mundo pre-pandémico. La desigualdad, la precarización laboral en el teatro independiente, la precarización laboral de muchos oficios y trabajos, no llegar a fin de mes, el hambre, la angustia, la depresión, la incomunicación, la ansiedad, el destrato y la violencia son asuntos del mundo pre-pandémico. Están acentuados y tal vez más visibles en este momento trágico. El arte, por suerte, también es un asunto humano.

¿Qué consejos o estrategias les darías a los artistas para estos tiempos de cuarentena?

Ayudarnos en lo posible, de las formas que sean posibles. Realizar aquellas cosas vinculadas al oficio artístico que están pendientes y son posibles de hacer en este momento. En mi caso, edité dos libros: A quince segundos del fin del mundo y Me desconozco, pero tengo memoria. El primero reúne quince obras breves de mi autoría y el segundo es un monólogo. Propongo también alguna actividad física o la meditación. Una copa de vino por la noche o una cervecita. Para quienes escribimos, este momento quizás no modifica demasiado la actividad. Por mi lado, sigo con la rutina diaria de lectura y escritura y también con mis clases de escritura teatral. Si se puede, aconsejo sostener de cualquier manera la actividad que nos convoca. Tengo colegas, amigas y amigos del teatro que están actuando de manera online, on demand, por streaming, subiendo videos de obras… En nuestro caso estaremos presentando Enamorarse es hablar corto y enredado de manera online en El Camarín de las Musas el 7, 8 y 9 de agosto. Es un tiempo de incertidumbre, que por supuesto tiene su carga negativa. Pero creo que también es un territorio fértil para las impresiones, para el pensamiento y la imaginación.

El teatro siempre busca camino, ¿Cómo vislumbras el regreso a los escenarios? ¿Qué imaginas que podrías sentir el día que hagas una función con público nuevamente?

Vamos a volver, quizás con tapabocas pero sonoros, con público distanciado y algo confundidos pero animados por la vuelta, volveremos con todas las alternativas que empiecen a aparecer. Como sea necesario pero la actividad volverá. El teatro resiste hace más de 2000 años porque es una actividad de cuerpo y espacio presente; un cuerpo delante de otro en un espacio determinado. Un hecho único e irrepetible. Si el teatro no vuelve, entonces no vuelve el mundo. Un mundo sin teatro, sin la posibilidad de cuerpos delante de otros cuerpos sería un mundo apocalíptico, extinto.

Emiliano Díaz y Soledad Piacenza en «Enamorarse es hablar corto y enredado».

Pensando a futuro, ¿crees que la creación teatral va a estar condicionada? ¿Cómo te imaginas la dramaturgia post pandemia?

Creo que sí. De hecho ya está sucediendo con diversas convocatorias que apuntan a evidenciar hechos creativos atravesados y condicionados por este momento. Es inevitable. Un hecho artístico genera sentido, pensamiento y es inevitable que busque a su manera -en su forma- comunicar este presente.

¿Pensás que el teatro puede devenir en otra cosa? Me refiero, por ejemplo, a las posibilidades de ver teatro filmado.

Deviene en eso: teatro filmado. Distinto al teatro. Ya devino en otra cosa y es eso, teatro filmado, que de hecho ya existía antes de la pandemia. También está la experiencia online, que también existía antes de este momento. Hoy estas experiencias se multiplican porque aparecen también otras necesidades. Si aparecerán otras posibilidades además de las actuales no lo sé. Tengo una mirada por estas experiencias, pero mi opinión esencial hoy, pandemia de por medio, es que el público y los artistas encuentren un contacto con la teatralidad de la manera que les sea posible y que les haga bien.

¿Con quién te hubiera gustado compartir un vino del mundo del teatro?

Con Chéjov. Me parece que es un buen momento para tomar un vino o un vodka con Antón, por su gusto y ternura hacia el mundo humano. Es un buen momento para sentirte contenido.

Para averiguar días y horarios y cómo ver «Enamorarse es hablar corto y enredado», ingresar al siguiente link: http://www.alternativateatral.com/ficha_obra.asp?codigo_obra=40097