Gastón Cocchiarale: «Esta pandemia nos hizo revalorizar el encuentro»

El actor y director cree que antes de la cuarentena veníamos «muy sobrepasados con la tecnología» y aconseja mantenerse creativo pese a los días de incertidumbre. El teatro que viene.

Por Muriel Mahdjoubian Rébori. Fotos: Gentileza Clarín y Prensa El

“La reconstrucción será muy difícil y vamos a necesitar del público en las salas y en las clases. Vayamos todos juntos a reconstruir el arte que tanto bien nos hace”. Con esas palabras, el actor, director y dramaturgo Gastón Cocchiarale imagina el panorama teatral post pandemia. Poco antes del cierre de los teatros, dirigía Esto es tan solo la mitad de todo aquello que me contaste, de Pablo Bellocchio, siempre a sala llena.

¿Qué análisis hacés de esta situación que nos toca vivir?

Es un escenario espantoso que nos puso mundialmente a todos en pausa. Me parece que es una situación que tenemos que atravesar de la mejor manera posible y como primera medida priorizar que no haya tantas víctimas. En cuanto a lo económico, nos golpeó demasiado y más aún a los que ya venían vapuleados. Mucha gente dice que la humanidad va a salir distinta de todo esto; yo no creo que sea así. Pienso que el que quiera aprender la lección hará el trabajo interno que tenga ganas de hacer y el que no tenga ganas no asimilará nada y seguirá viviendo igual.

A lo largo de la historia, las sociedades han pasado por grandes catástrofes. ¿Pensás que algo se modificará? ¿Se puede obtener algún beneficio de todo esto?

Se va a modificar en la medida que cada uno quiera, como todo en la vida. Creo que la pandemia expuso lo que somos. El que es un hijo de puta seguirá siéndolo y el que es buena persona, solidario, e intenta cumplir su rol como ciudadano lo mejor posible seguirá así. El beneficio que se puede obtener es el valor de las relaciones. Veníamos muy conectados y sobrepasados con la tecnología y esta pandemia nos hizo revalorizar el encuentro, el mirarse a los ojos, el escuchar la respiración del otro, el tener la presencia del otro en vivo. Nos hizo revalorizar mucho eso y ojalá avancemos para tener una nueva normalidad. En cuanto a lo tecnológico, también hay algo positivo; la virtualidad te permite continuar con clases y encuentros virtuales. Nunca creí que se podría dar clases de teatro virtuales y me encontré con que sí se puede y se logra trabajar bastante bien. Obviamente no remplaza a la clase presencial ni por asomo, pero si puede utilizar como mecanismo de llegada a otros públicos que tal vez en vivo no podrías acceder. En varios cursos que estoy dando tengo mucha gente del interior, también de Italia y España. Me parece que nos puso a todos en un período de adaptación muy interesante y que algunas cuestiones son positivas.

¿El arte puede ayudar en este momento? Si es así, ¿de qué manera?

Creo que el arte funciona como un refugio para este momento. Los primeros 15 días ordenamos la casa y arreglamos la ropa. Pero con el transcurrir de los días, se trasformó en una cárcel y eso tiene un peso dentro de la psicología humana. Creo que disponer una o dos horitas para hacer una clase virtual de teatro, de música o de canto nos hace conectar con nosotros de otra manera y nos despeja la mente. Es un lindo refugio y nos salva; también nos rescata de las realidades feas que nos tocan atravesar en la vida cotidiana. Me parece que desde ese aspecto sigue cumpliendo el rol de refugio.

«Esto es tan solo la mitad de todo aquello que me contaste», la última obra que dirigió antes de la pandemia.

Tres consejos que puedas brindarles a los artistas en estos tiempos de cuarentena.

Puedo decir lo que yo estoy haciendo y tal vez pueda aportar. En principio vincularte con proyectos; no dejar todo en pausa como nos pide la situación, tratar de estar en movimiento ya sea por el lado de la escritura o tal vez juntarse con compañeros y ensayar virtualmente. Quizás armar proyectos, ver películas, series, leer algún libro, estar vinculado con todas estas cosas nos va hacer pasar la cuarentena de la mejor forma posible. Por supuesto hablando de gente que no esté pasando una situación económica demasiado angustiante porque si no se vuelve todo mucho más difícil. Y asimismo pensar en el después, cómo saldremos a la cancha una vez que esto termine y cómo haremos para que el público se vuelva acercar al teatro. Me parece que esa zanahoria es linda para perseguirla.

¿Con quién te hubiera gustado tomar un vino del mundo del teatro de todos los tiempos y por qué?

Me hubiera encantado tomar un vino y charlar largas horas con Henrik Ibsen. Me parece uno de los más grandes autores de la humanidad. Cambió la forma de escribir y de hacer teatro; sus obras siempre me generan un espejo maravilloso para ver la humanidad y tomar conciencia de muchas cosas que quizás uno en el día a día no puede advertir. Sus piezas teatrales te detienen y generan un debate interno maravilloso.

¿Qué pensás de esta nueva modalidad de ver teatro online?

El teatro on-line, como las clases virtuales me generan ciertas contradicciones como teatrista porque todos sabemos que el teatro es presencia. De todas maneras, funciona como un gran paliativo: la virtualidad para sostener un poco la situación. Es una manera distinta de acercarnos al público, de mantener ese vínculo latiendo entre el artista y la gente. Pero insisto en que no hay que sentirse cómodo dentro de la virtualidad porque el futuro volverá y regresaremos a las salas y las clases de manera presencial. Ahí es donde la magia ocurre.

¿Qué proyectos quedaron en el camino por la pandemia?

Como director, había estrenado una obra Esto es tan solo la mitad de todo aquello que me contaste y llegamos hacer cinco funciones nada más. También estaba a punto de estrenar como actor una pieza teatral llamada Jauría en el Teatro Picadero justo la semana que se declaró la cuarentena. Nos quedó ahí a punto. Además, estaba filmando una serie que también se frenó en el camino.

¿Algo que te gustaría agregar sobre la construcción y lo que se viene?

Si, la gente se está apoyando mucho en lo artístico durante esta cuarentena, ya sea mirando series, películas, leyendo libros, viendo teatro on-line y hasta haciendo clases virtuales. Me parece que estaría bueno que cuando todo esto llegue a su fin la gente se tire de lleno a este tipo de consumos y que nos apoyen. Principalmente porque la reconstrucción va a ser muy difícil y vamos a necesitar del público en las salas y en las clases. Vayamos todos juntos a reconstruir el arte que tanto bien nos hace. Esta bueno que tomemos conciencia de lo esencial que termina siendo el arte en nuestras vidas.