El mapa teatral en tiempos de pandemia, más allá de Buenos Aires

Realizadores de Córdoba, Corrientes y Chaco analizan la situación en sus provincias. Piden un marco legal que los reconozca y critican algunas políticas públicas en estos tiempos desfavorables.

Por Muriel Mahdjoubian Rébori. Fotos: Gentileza Jessica Zaloqui.

Representan algunas de las diferentes realidades y angustias que atraviesa cada provincia debido a la pandemia, que dejó la actividad teatral suspendida y con un futuro incierto. Soledad González y Gonzalo Marull (Córdoba), Jessica Zaloqui (Chaco) y Antonia Monzón (Corrientes) reflexionan sobre la realidad en sus provincias.

González es dramaturga, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba y se define como una trabajadora del arte tanto en la educación secundaria como universitaria, con un pensamiento eco y transfeminista. «Mi apuesta es por la diversidad”, dice. Sus obras más reconocidas son Humus, El ciervo Rojo, Líquido y Noche Blanca, entre otras.

“Entrené con mucha pasión mi derecho a fracasar en este encierro”, reflexiona el director y dramaturgo cordobés Gonzalo Marull. Es licenciado en teatro en la Universidad Nacional de Córdoba y uno de los autores más prolíferos de su ciudad. Entre sus obras se destacan ¿Yo maté a Mozart?, Tantalegría, Quinotos al rhum, Pelotero, Le triple y La gran Fleita.

Jessica Zaloqui es actriz y docente teatral. El Instituto Nacional del Teatro le otorgó la Beca Internacional para Artistas Emergentes. Además, en la Fiesta Provincial de Teatro Chaqueño ganó el premio Mejor Actriz de Reparto con su participación en la obra Pesto vs Pesto.

Antonia “Toni” Monzón es Presidenta de Asociación Civil de Trabajares de las Artes Escénicas de Corrientes (ACTECOR), responsable de la Producción General de Planes y Festivales del Instituto Nacional del Teatro Delegación Corrientes y del área de comunicación del Teatro de la Ciudad.

¿Cómo están atravesando esta situación los artistas?

González: Algunos artistas pueden seguir siendo creativos a pesar de todo, en tanto tienen una situación cotidiana resuelta y otres están en situación de gran fragilidad. En la ciudad de Córdoba, en la esfera municipal acaban de dejar caer los contratos de un porcentaje importante de empleados de cultura. Esta falta de políticas éticas por parte del intendente, el abogado Martín Llaryora, viene a acentuar la falta de iniciativas del gobierno provincial de Juan Schiaretti en políticas de resguardo y cuidado del sector de la producción artística. Los mismos teatristas independientes hemos generado estrategias de ayuda mutua. Algunes somos también trabajadores en la esfera pública en educación y estamos pasando diferentes conmociones, sobre exigencia, sobre conectividad, a pesar de mantener un sueldo. El mundo ha cambiado, la ley de teletrabajo tiene media sanción, las acciones y consensos entre trabajadores surgen a pesar del cansancio porque hay espacio para la solidaridad. Lo colectivo vuelve a tener más peso y más cuerpo, paradójicamente, porque los exitismos individuales parecen sonar huecos en estos tiempos.

Soledad González, de Córdoba.

Marull: Lxs artistas pertenecemos a una clase trabajadora precarizada (lo sabíamos de antes, pero la pandemia lo ha desnudado muy evidentemente) y se nos ha exigido en este aislamiento una demanda excesiva de producción y de consumo de obra y muy poca o nula compensación económica. Creo que lxs artistas cordobeses han hecho lo que han podido en estas circunstancias. Hay que diferenciar siempre la necesidad económica y laboral de la pulsión irrefrenable y estimulante por crear. En ese aspecto no sé si ha sido positivo el exceso de demanda artística, aunque también entiendo que el arte, la cultura y la reflexión ayudan a las personas a resistir. Al mismo tiempo, pienso que deberíamos empezar por el reconocimiento de que tenemos que estar atentos, sobre todo, a los más vulnerables. Hablo desde un lugar de gran privilegio. Tengo techo y comida asegurados. Fantaseo en que podremos ser más conscientes de que los problemas son globales y que la desgracia de otra persona termina provocando la propia. Podríamos pensar en una sociedad que sea capaz de redistribuir la energía, la soberanía y la sensibilidad. Fantaseo que apagamos todas las tecnologías. Fantaseo con el apagón total de celulares e internet. Fantaseo en que reinventamos nuestro vínculo con la naturaleza.

Antonia Monzón, de Chaco.

Zaloqui: La situación actual del teatro en Chaco viene compleja. No por eso se deja caer; busca maneras de reinventarse y seguir desde la virtualidad. Espero que los gobernantes de nuestra provincia no se olviden de los artistas y puedan colaborar, ya que la pandemia evidencia también la importancia de lo artístico y cultural en nuestra sociedad. El teatro en el Chaco sigue vivo, se mantiene activo y se reinventa de manera colectiva y unida, porque si de algo estoy segura es que nuestro cuerpo chaqueño está lleno de teatro y amor hacia ésta profesión.

Monzón: La contingencia del COVID 19 puso al desnudo la precariedad de la actividad. A demás de la imposibilidad de poder trabajar y generar ningún ingreso. Fue un golpe muy fuerte, pero rápidamente fueron apareciendo otras alternativas, como las clases online; preocupados y ocupados para dar una respuesta y poder continuar al lado de nuestros alumnos.

¿Están realizando actividades teatrales, aunque sea de forma virtual? ¿De qué encontraron camino para expresarse?

González: Sí, hay obras que se difunden desde diferentes plataformas y otras que gestionan teatristas independientes desde Córdoba. También hay propuestas para niñes con títeres y objetos, las performances individuales de danza y monólogos, la narración y la poesía oral. Las experiencias interactivas como las del grupo Bineural-MonoKultur siguen encontrando la forma de acercarse a un público que las busca y se sorprenden con estas nuevas modalidades.

Zaloqui: El Departamento de Teatro de Chaco presentan diferentes ciclos virtuales, uno de ellos es Te leo Teatro, donde grandes referentes de la actuación y la dramaturgia de la provincia, como Javier Luquez Toledo y Gladis Gómez interactúan leyendo obras. Así como también Gustavo Cañete, actor, director y docente, desde su Centro Cultural Camalote en la Ciudad de Barranqueras le pone el pecho a esta situación con obras de manera online. La genial actriz, docente y directora Patricia Rojas le pone un estupendo humor desde su página de instagram “lachiruzamamandra” También de la mano de Ángela Rodríguez (actriz, directora y docente) hay una interesante propuesta de fotonovelas y el sensacional Hugo Blotta desde su Sala 88 nos comparten funciones y textos de manera virtual de sus stand up.

Monzón: En Corrientes, se generó un gran intercambio de mensajes y desde la Asociación de Trabajadores Escénicos de Corrientes (ACTECOR) se comenzó a trabajar en muchas acciones. Se realizaron innumerables reuniones por diversas plataformas, con artistas de distintos puntos de la provincia. Se realizó capacitación en armado y formulación de proyectos, que se presentaron a distintas líneas de Cultura Nación, INT y Fondo Nacional del Artes, armado profesional de currículum, carpetas… Todas esas actividades que normalmente el artista nunca hace. Fue una buena excusa para estar juntos y unidos, compartir experiencias y ver de qué manera se pasa esta etapa. Se armó y presentó a todos los ámbitos gubernamentales un protocolo para que habilite una línea de trabajo y se puedan realizar talleres de teatro y danza. Por primera vez, se realizó un relevamiento en toda la geografía provincial de la actividad de la danza y así se logró relevar a 150 entre academias, escuelas e institutos; todos dentro de la actividad independiente y se puso en número, que entre el teatro y la danza en forma directa trabajan más de 10.000 artistas de ambas disciplinas.

¿El arte puede ayudar en este momento? Si es así, ¿de qué manera?

Marull: El arte siempre encuentra un lugar para colarse en los intersticios de la adversidad y así poder modificar mínimamente miradas sobre mundo. No creo que la pandemia genere ninguna transformación en las miradas. Es el mismo arte el que puede modificar, tal vez, una mirada.

González: Creo que es el momento de dar espacio a la memoria, trabajar con los restos, liberarnos de los mandatos epocales y de las abrumadoras capacitaciones que domestican nuestro tiempo para no quedar atrás del espectacular progreso tecnológico. Con una o dos herramientas que sirvan para estar en red alcanza, el resto es trabajo de laboriosidad, es trabajo artesanal o artístico. Tener algo para decir no es poco en este momento. Hoy tenemos una oportunidad que no es estética ni tecnológica, sino que pasa por sentir al arte y la educación en la misma frecuencia para inaugurar mundos posibles con otres interrogantes.

Monzón: Corrientes es una provincia donde hacen falta marcos legales que reconozca el trabajo del artista profesional. Por ese motivo, se presentó en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Corrientes un proyecto de ordenanza de Sala Teatrales Independientes y Espacios de Formación Artísticas Independientes. La propuesta generó diversas reuniones y una con la Comisión de Cultura del Concejo y allí Concejales de todos los partidos escucharon y dialogaron con artistas, referentes y espacios del teatro y la danza. Es un paso importante en esta búsqueda del reconocimiento de la actividad: generar leyes y ordenanzas que fomenten, apoyen, promocionen y difundan al teatro y la danza.

Gonzalo Marull, de Córdoba.

¿Por dónde circulan los caminos de la creación para un dramaturgo en estos momentos?

González: Soy trabajadora en arte y educación -secundaria y universitaria-, con un pensamiento eco y transfeminista. Mi apuesta es por la diversidad. Hoy estoy convirtiendo mis intervenciones para la radio comunitaria de San Marcos Sierras, de este verano 2020, en un ciclo de videos poéticos que produce mi amiga Macu Benetti, a través de mi canal de Youtube. Escribo para niñes también y soy profe de teatro y de dramaturgia en secundarios y en la Facultad de Artes de la UNC. Como la dramaturgia es el arte de administrar la acción y animar una polifonía, me dedico mucho a esto en diferentes andariveles.

Marull: Siempre digo que a las obras las vamos escribiendo durante toda la vida, con nuestro contexto, con las personas que nos rodean, con los libros que leemos, las películas que vemos, los amores, los amantes, las cosas que nos parecen bellas, los momentos de llanto, los instantes de emoción o risa. Luego al papel vamos muy poco tiempo en comparación a lo que nuestro cerebro/corazón anota. Este tiempo de introspección y encierro me impulsó, en más de una oportunidad, hacia el papel. Se dio naturalmente, pero fue muy difícil configurar en mi mente a ese espectador del futuro y su sistema teatral contenedor.