Carlos Rottemberg: «El gran desafío es recuperar la confianza del público»

El empresario teatral y presidente de AADET imagina un escenario post pandemia y habla de «un regreso a fojas cero» a raíz del temor de los espectadores. Los costos visibles e invisibles de acondicionar las salas.

Por Diego Jemio. Fotos: Gentileza Diario Clarín.

Cinco meses de alivio. Cinco meses de salas abiertas, aunque con aforos reducidos. Cinco meses de reencuentro del público con los artistas. Y, finalmente, cinco meses de recuperar la confianza en los teatros como espacios seguros y protocolizados. Del 13 de noviembre de 2020 al 15 de abril de 2021, los teatros estuvieron abiertos al público.

Ahora, con las nuevas restricciones, las salas están a la espera de volver a funcionar, con la esperanza puesta en la baja de casos y en la vacunación. Carlos Rottemberg, empresario teatral y presidente de AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales), da su mirada sobre la actividad, su gestión y los desafíos de la actividad para los próximos meses.

El año pasado, en marzo, hablaste de un año perdido. ¿Cómo ves el panorama de la actividad con estas nuevas restricciones?

El panorama del regreso ya tiene una pauta muy clara por lo que pasó en los cinco meses de actividad, que fueron de noviembre a abril, cuando hubo habilitación y luego cierre. Ahí tenemos respuestas claras. La primera nos remite a marzo de 2020, cuando hablé de un año lamentablemente terminado para la actividad. Luego, viene el gran desafío: recuperar la confianza del público, a la que yo llamaba “adelantar el miedo”. Más allá de lo que digan las autoridades, los empresarios y los artistas, el temor del público nos obliga a volver a fojas cero. Los ocho meses de cierre nos sirvieron para armar protocolos que minimicen los riesgos. No me gusta hablar de espacios seguros. Todos dicen: “Mi actividad es segura…” Eso no coincide con las 40 mil personas infectadas por día. Lo que sí podemos hacer es minimizar los riesgos. Una respuesta a eso fue que sólo el 30% de los espacios lograron reabrir porque pudieron adecuarse a los protocolos.

El empresario en Mar del Plata durante el último verano.

Que implica, además, varias inversiones…

Hay cosas que se ven y otras que no se ven. Las más costosas son las que no se ven. En las terrazas y en los sótanos, por ejemplo, la instalación de filtros nuevos, que requieren de una densidad mínima para ser aprobados. Llevan firmas de técnicos de seguridad e higiene y de ingenieros especializados.

¿Alguien puede aventurar una fecha de reapertura?

Nadie puede estar seguro ni aventurarse a hacerlo. Irá directamente relacionado a la baja de contagios y, por ende, a la baja de las víctimas por este virus. Hasta que eso no ocurra, las restricciones seguirán intermitentes, como se vienen anunciando. Dentro de ese panorama, en lo nuestro y antes del confinamiento, se planteó lo del Pasaporte Cultural.

¿Qué potencial le ves a la iniciativa?

No es otra cosa que un nombre grandilocuente para una iniciativa que ya se hizo en España. Sirve para los momentos en los que la actividad está abierta y para resolver un tema de circulación. Las autoridades nos dicen que el protocolo funcionó bien y que no pasa por la actividad sino por la circulación. La idea también fue transformar la queja en una propuesta. ¿Cómo hacemos entonces para atender el tema de la circulación, que nos implicaba un nuevo problema? La idea es seguir luchando contra el virus, que es el único enemigo. No lo son los profesionales, ni los colegas, ni los artistas, ni el público ni los comunicadores.

Carlos Rottemberg en uno de sus teatros antes de la pandemia.

¿Cómo calificarías el rol del Estado en cuanto al apoyo a la actividad y el diálogo para conocer la situación que atraviesan?

El Estado estuvo presente en lo que puede estar presente un estado. No es nada comparado, obviamente, con la posibilidad de trabajar. Son paliativos y ayudas, que por supuestos son bienvenidas. Pero ningún profesional está esperando un paliativo. Para decirlo mal y pronto: no somos lactantes del Estado. El año pasado, con los ATP y REPRO, se consiguieron créditos blandos para la actividad a una tasa ventajosa en relación a la inflación y con tiempos de gracia. No podemos decir que el Estado no está presente. Mucho menos podemos acusarlo de falta de diálogo. En la ciudad, el propio ministro de salud, en su primera salida, fue a un teatro. Lo mismo ocurre con Horacio Rodríguez Larreta, Enrique Avogadro, el presidente de la Nación, Tristán Bauer y otros. Quiero ser claro en esto: minimizamos los riesgos. Está ese viejo dicho: “A seguro se lo llevaron preso”. Es cierto. Nadie en el mundo puede garantizarnos la salud cuando se trata de una pandemia, pero sí cada uno puede hacer el esfuerzo para el cuidado. Eso pasó con nuestra actividad. No lo digo sólo yo sino muchos testigos de lo que pasó en los cinco meses de apertura teatral.

Los Rottemberg. Tomás y Carlos, padre e hijo.

Asumiste nuevamente la conducción de AADET. ¿Qué desafíos tenés en la gestión y sobre todo en este contexto de tanta incertidumbre?

Cumplimos un mes en la nueva gestión y hacíamos chistes que sentimos que pasó un año. Yo fui presidente de la cámara durante cinco períodos; en 2015, 2017 y 2019 no me presenté por motivos particulares. Ahora en pandemia volví y tengo el honor de ser elegido el nuevo presidente. Como representante del sector del teatro y de la música, buscamos en lo social gremial y mutual el bienestar de la actividad en general. La institución dio pruebas de eso en los 103 años de vida. El vínculo de cultura y esparcimiento familiar con la defensa de la necesidad de la profesión es lo que seguinos proponiendo. En pandemia, por supuesto, es mucho más complejo. Pero está bueno el desafío. Y para eso estamos laburando.