Florencia Bertotti y María Valenzuela: dos mundos unidos por el escenario

Las actrices vienen de experiencias muy distintas pero coincidieron en la obra "100 metros cuadrados" en el Multiteatro Comafi. Y cuentan la experiencia de trabajar juntas por primera vez. 
  • Por Diego Jemio Foto: Prensa

«La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”. La frase, muy conocida, es de John Lennon. Aunque se menciona al pasar, las palabras del genio de Liverpool condensa el espíritu de “100 metros cuadrados”.

En la obra del español Juan Carlos Rubio, María Valenzuela es Lola, una anciana que está más allá del bien y del mal, que circula por su casa con una remera del genio de Liverpool. Sara (Florencia Bertotti) quizás representa su antagonismo. Es joven, planifica todo hasta niveles insoportables y odia llegar tarde. La venta de un departamento y lo que la vida hará con ellas conforman el escenario para esta comedia dramática, con un elenco que completa Stéfano De Gregorio, con dirección de Manuel González Gil.

En el escenario del Multiteatro, Valenzuela y Bertotti cuentan cómo es trabajar juntas por primera vez. Y la ex “Floricienta” habló de esta experiencia como su “debut teatral”, aunque ya subió al escenario en otras oportunidades, pero con espectáculos surgidos de la televisión.

¿Conocían otras obras de Juan Carlos Rubio? ¿Qué les pasó cuando la leyeron?

Valenzuela: No conocía nada de Rubio. Cuando la leí, me encantó porque la obra es entrañable. Más allá del humor negro, con el que la gente se divierte, deja un mensaje muy hermoso. Se escuchan pañuelos, gente que se suena la nariz y otros emocionados. Recuerda permanentemente que la vida es hoy y que no hay que proyectar tanto a futuro.

Bertotti: El año pasado, durante una gira, el productor Juan Manuel Caballe me habló de la obra. Nunca me había tentado hacer teatro; significaba salir de casa todas las noches, dejar a mi hijo y otras cosas que -pensé- no me iban a gustar. Nunca había hecho teatro, salgo “Son amores” y “Floricienta”, pero eran productos que surgieron de la televisión. Me gustó el mensaje, que tuviera humor, drama y que fuera profunda.

La obra es, en buena parte, un dueto de ustedes y sus personajes son antagónicos. ¿De qué forma le resonaron en sus vidas las historias de Lola y Sara?

Valenzuela: Es una obra que da mucho placer a los actores y yo disfruto mucho con mi personaje. No sé si terminaré como Lola, desahuciada por los médicos, fumando y bebiendo. Me parezco a ella en el humor negro. Con el personaje de Flor, no me siento identificada. Cuando era joven, yo era rebelde, con o sin causa.

Bertotti: Siento que cualquier persona que la ve puede sentirse identificada en alguna de las fibras que toca. Mi personaje vive proyectando, algo que hacemos muchos. Cuando llegue a pagar el auto, cuando llegue a comprarme una casa, cuando llegue… Estamos todos tan atravesados por eso. Aunque parezca un cliché decirlo, nos estamos perdiendo el mate, el atardecer, el hijo, cocinar un rato. Yo tengo muy presente esta cosa del “es ahora, es hoy; disfrutemos del ratito”.

Florencia, vos tenés experiencia haciendo reír en televisión, pero no en el teatro. ¿Cómo se lleva la comediante, justamente, con el “aquí y ahora” del escenario?

Todo es muy más inmediato. Te das cuenta al instante si está llegando o no. Me encantó sentir cómo se ríen en simultáneo o escuchar algún comentario desde la platea. Es algo muy gozoso y un descubrimiento para mí como actriz. Había hecho otras experiencias teatrales, como “Son amores”, pero esto es estar mucho más sin red en el escenario.

Valenzuela: Cuando comenzamos a ensayar con Flor, hubo química desde el primer momento. Cuando leíamos el texto, nos escucharon dialogar y todos se quedaron helados porque no nos conocíamos. El enganche fue inmediato.